A veces, justo antes de estallar mi cabeza y precisamente para evitarlo, detengo mi letanía y me siento a escuchar calladito el ritmo acompasado del correr de los días iguales, entonces me pregunto ¿será esta melodía igual en B. aires o Londres? ¿Otros también la notarán? Y en ese preciso momento imagino a un hombre pobre de espíritu, mezquino y triste por la soledad sentado en una moribunda mecedora de mimbre, con los pantalones hasta el sobaco, barbón por flojo y campesino por bendita opción. En aquellos días le veo dormitar, recordar su miserable vida carente de éxitos, pobre en amores, con algunas alegrías fugitivas y llena de hiel. Le escucho roncar despacito mientras tengo la oculta certeza de que imagina algo, un niño tal vez, pues sonríe con impracticada ternura, mientras oye el ritmo acompasado del correr de los días… iguales.
1 comentario:
me gusto la descripción, me imagine al tipo, un poco rechoncho con piel agrietada, con una vida que ya paso y acabo, esperando no se que, esperando algo o nada.
Ahhh tal vez todos somos viejos de mierda vagos... que bien estaria, cambiaria toda nuestra percepcion del los asuntos.
AHah
caca
chao
es que me gusto muchooo
oye vamos a beber a la picá del 14... seamos vulgares y felices llenos de vino bigoteado!
Publicar un comentario