Anoche, conversaciones, explicaciones

...Y fue... agradable conversar contigo, sobre todo porque dormí con los pies calentitos bajo el peso de tu cuerpo, bajo las palabras que dijimos, bajo mis ideas vagabundas.

¿Por qué arriesgar tanto? ¿Por qué querer estar sin saber con quién se está? ¿Por qué lanzarse al vacío, con miedo al porrazo, con los ojos vendados, pero con la ilusión de que el vuelo será satisfactorio? ¿Pesa tanto esa ilusión con respecto al riesgo? ¿Por qué hago tantas preguntas respecto a algo que no me incumbe?

Mi universo personal, paralelo al real, imaginario y complejo no tiene que parecerse al tuyo, no hay necesidad, no hay tiempo para nada, no hay tiempo para descansar... ¿Tendrá el tiempo un tiempo para descansar, dejar de correr y tomarse una bebida?

Tu ojo, veo más allá, veo una perdida niña de pies desnudos, con tres piedras gigantes que cargar, las trata de romper para hacerlas polvo y poder cargarlas mejor, pero no puede, las piedras son piedras y pisándolas sólo sangran sus patitas heladas. Veo aún más, veo la piedra más grande, veo a la niña más débil, veo que la piedra no es dura por dentro, pero la labor la agota mucho antes de, incluso, pensar en como hacerla, veo a la niña pisoteando piedras en vez de hacerlas girar.

El 2006 es el año, lo he visto en un puente del Mapocho, blanco como cisne, grande y limpio en su concepción, lo he visto, en las aguas que corren bajo el, más cristalinas de lo normal por el reflejo del cisne volando bajo, atravesando el río. El 2006 es el año en que todos los sueños deben hacerse realidad, en que todos nos atrevemos a intentarlo y espero que a todos nos resulte mejor de lo que pensamos. Esperamos, pensamos, actuamos... ¿Dará frutos el árbol plantado esta temporada?... No se sabrá en esta, por cierto...

Helado de frambuesas, lugar misterioso, cigarros, nada más...

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