definir lo que para mi es un misterio... dificil, pero si sé que en una busqueda de mi mismo, de mi verdad un buen ejercicio es este... sólo eso
Freakambio Horario
De una cuneta a la Blanquita, de la Blanquita a mi casa, de mi casa al Lola, del Lola saltamos a una micro, de la micro al bella y de nuevo a una micro podría parecer o mas típico de un sábado en la noche, pero lo de este sábado estuvo lejos de ser típico...
Como decía, cuando nos dimos cuenta de que estábamos solos por esta noche, Tamito y yo recurrimos a la siempre amiga cuneta para pensar. Después de quejarnos por nuestro abandono decidimos que dormirnos temprano no era lo nuestro y que seguiríamos pensando en lo de Blanquita y después de decidir ahí que para la opinión publica fuimos a suecia, el bella o las vizcachas y nadie sabría la verdad, que iríamos al Lola, fuimos a mi casa por una improvisada producción, nada espectacular, y partimos a nuestro chulo y tragicómico destino...
Y ahí esta la discoteque con fama de mirador o picadero cuando vas en auto, con sus artificiales fuegos artificiales y su chulería de antemano... "¡esta muerta esta hue'a!" dije... pero es lo que hay... pensé y justo en ese crucial momento una micro pasa a nuestro lado antes de decidirnos a entrar y pensamos automáticamente lo mismo, en perfecta complicidad que tal vez sería buena idea hacer de nuestra mentira la mas real y disfrutada verdad. Así, sin pensarlo más nos tomamos la primer micro que nos llevara a Bellavista, la más económica de las tres opciones, la mas peligrosa, concurrida y por lo mismo divertida y con mejor locomoción... Al parecer todas las micros los sábados por la noche llevan a carretear pensamos y jugamos a adivinar a donde irían a festejar nuestros compañeros de microbús. Al llegar, el ambiente nos decía que la noche estaba buena donde quiera que fuéramos. Una nerviosa risa se escapaba de nuestras bocas, incrédulos por salir, solos, a enfiestarnos a un local y no a una de nuestras RE-conocidas casas...
Después de recorrer Pio Nono y darnos cuenta de que la mejor de las discos estaba llena a rabiar, nos decidimos por una disco relativamente nueva, flaite, pero ni tanto, Reggaetón, pero era lo de esperarse... Al final, después de bailar hasta el cansancio, vitrinear hasta quedar con tortícolis y pegarnos un par de shows (lo de siempre) decidimos volver a esto 4:30 marcaba mi celular anticipándome la cara de culo del otro día.
Luego de dos pizzetas, dos completos, descubrir que "La Tía" de los completos vendía chelas y evaluaciones varias sobre la noche nos subimos a una micro (vacía) que no partía nunca, esa fue la primera impresión. Al poco no-andar nos dimos cuenta que el chofer estaba por lo menos cura'o y cada pasajero (en sus diversos estilos) subía con un cigarro, un vaso de copete o ambos en la mano y lejos de botarlos o apagarlos, continuaban consumiéndolos en la micro como quien cambiaba de carrete. La gran cagada quedó cuando, avanzando por vicuña, el "piño" espontáneo que se formó atrás se puso a fumar marihuana y hacer desorden en cantidades industriales. Tamo y yo sólo reíamos... "y pensar que creí que el carrete había terminado al salir de la disco". Resumen el chofer original que hacer rato había sido relevado venia hueviando hasta que los de atrás se pusieron camotes, fue hasta el fondo de la maquina con uno de sus secuaces y una pistola al cinto, cosa que sólo notó la Tamara y me comentó, la cosa no quedó en nada y de a poco el carrete se fue disolviendo mientras los pasajeros se bajaban con cara de sueño, distorsión o ambas mezcladas…
No me quiero imaginar como hubiera sido con una hora más…
Moraleja: ojala nos dejen botados mas seguido…
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
no creas que no me puse celoso por lo del helado de frambuesa, cigarros y nose que mas
oye esas cosas solo pasan de plaza italia pa arriba jajaja
Publicar un comentario