Te cuento lo más importante de mi vida, lo que quiero hacer con ella y tu reaccionas así, con esa liviandad, justo como temía, pero no esperaba... lejos de desanimarme me da mas fuerzas para seguir, mas ganas de enrostrarte mi triunfo, mas ganas de porfiarte y tener la razón, esa siempre ha sido mi motivación, doblarte la mano y ganarte alguna vez, no tu orgullo, ese que nunca he tenido de tu parte, nunca he sentido tu pecho hinchado en mi espalda... sólo reproches y malos deseos, sólo llanto y destrucción. Esto es para mí tus dudas pero las he convertido, he aprendido a transformarlas en mi fuerza.
Y al final me fui con la cara llena de risas, necesitaba saber que no lo aprobabas...
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